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lunes, 6 de octubre de 2008

Monseñor Salvador Cisneros: "Adiós a Playas", el texto

Hace poco más de un mes, publiqué en este blog un texto que daba cuenta que Monseñor Salvador Cisneros dejaba la parroquia de Santa María Estrella del Mar en Playas y citaba algunos párrafos de su carta de despedida que circuló en su momento, en particular aquellos relacionados con el sentimiento de comunidad que (a pesar de todo) aún puede sentirse en Playas de Tijuana.



Monseñor Cisneros ha tenido la deferencia de enviarme su texto, respondiendo a una solicitud mía, y procedo a subirlo en el blog.



Realmente, es un bálsamo leer nuevamente las palabras sabias de Monseñor Cisneros, sobre todo, cuando Tijuana se ha estremecido por sucesivos eventos violentos durante los últimos días que han dejado una secuela de muerte y agravio que ha colocado nuevamente a la ciudad en el primer plano informativo a nivel nacional, sino que, lo que es peor, pudiera conducirnos a una espiral negativa, aún más intensa, que nos reconcilia con la vida, a pesar de su dureza hostil que padecemos y sufrimos en determinadas circunstancias.



A continuación, el texto comentado.



"Adiós a Playas"

Por Monseñor Salvador Cisneros Gudiño.



Durante 11 años he disfrutado de la grata experiencia de vivir y ejercer el trabajo sacerdotal en el fraccionamiento de Playas de Tijuana, concretamente, en la parroquia de Santa María Estrella del Mar.



Se trata de una comunidad excepcional que expresa los mejores valores y el dinamismo humano más cálido e intenso de la frontera norte de México y de la ciudad de Tijuana. Configurada por familias procedentes de la amplia geografía de México y más allá de nuestras fronteras, esta comunidad posee una enorme riqueza espiritual y una vitalidad extraordinaria.



Está integrada por personas abiertas, entusiastas y muy emprendedoras que han buscado crecer en todos los órdenes y están comprometidas en el desarrollo constante e integral de sus familias. Estas actitudes tan valiosas les permiten una amplia integración y una excelente participación comunitaria.



La atmósfera de Playas de Tijuana es muy estimulante y su horizonte ilimitado brinda a sus habitantes una enorme serenidad. El océano pacífico le proporciona un panorama luminoso y una grandeza inagotable. Representa el inicio de una patria que se dilata a lo largo de la insondable península bajacaliforniana. Desde aquí se domina un escenario extraordinario de fuerza, de vida y de aventura.



Desde estas playas se percibe la frontera de nuestra patria, no como un límite que separa y restringe, sino como eslabón que integra la historia de dos pueblos inexorablemente unidos por una extensa geografía y por la fuerza de una naturaleza que demanda la intensa comunicación y el activo intercambio de vida y de destino.



Aquí en Playas he llegado a apreciar la riqueza más honda de los seres humanos y los valores más auténticos de nuestras tradiciones. He conocido la amistad más sincera y la profundidad del verdadero encuentro humano. He valorado el sentido profundo de la fe en Jesucristo vivo, el autor y consumador de la esperanza. Cada día he disfrutado de una comunidad en sus más amplias dimensiones y en la riqueza de sus circunstancias diversas. Desde el abismo de los sufrimientos más dolorosos y las más graves injusticias y formas de violencia que hoy sufren tantos hombres y mujeres, hasta los momentos de mayor plenitud y de alegría. La fiesta de la vida y el duelo de la muerte, los gozos y esperanzas, las penas y fatigas de los hombres.



He sido testigo del candor de los niños y de su sensibilidad tan inocente y aleccionadora. He valorado la sabiduría de los mayores, la generosidad de los padres, la abnegación de las madres y la fuerza de la juventud y sus grandes amores.

Por todo ello le doy gracias a playas de Tijuana y a todos y cada uno de sus habitantes. A la comunidad de Santa María Estrella del Mar, a sus queridos fieles, tan generosos e incondicionales y a sus extraordinarios grupos apostólicos, a sus sorprendentes agentes de la pastoral. A los Ministros de la comunión, a los responsables de pastoral profética y de la catequesis, a las diversas comisiones de pastoral litúrgica, social, familiar y juvenil. A la “Acción Católica”, la “Legión de María”, las “Damas de San José”, los “Adoradores del Santísimo Sacramento”. A los “Jóvenes Christi”, a los adolescentes de “ABC”, a la “Familia Educadora en la Fe”. A los coros infatigables de las misas de los domingos, al grupo “María Reina de Los Ángeles”, al “Movimiento Familiar Cristiano”, al “Movimiento de Renovación Católica en el Espíritu Santo”, a los acólitos entusiastas y siempre activos, a la escuela de teología “Edoctus”, a la “Escuela de Ministerios”, al Taller de Manualidades y de Biblia, a las queridas e incansables Catequistas, a las socias de la pastoral social, al grupo de apoyo económico y espiritual. Tantos y tantos generosos miembros activos de la comunidad que hicieron posibles realizaciones invaluables tanto en lo material como en lo espiritual.



Parecería que se ha cortado un río de vida y de gracia, pero sin duda Dios ha de dar el fruto al esfuerzo y al amor de una comunidad que representa lo mejor de la Iglesia católica en Tijuana y que es también esperanza de vida para una sociedad golpeada por tanta violencia. A ustedes pertenezco y con ustedes estaré siempre de corazón y de verdad.



Gracias por su amistad y su confianza.



Monseñor Salvador Cisneros Gudiño

miércoles, 6 de agosto de 2008

No a la destrucción de la Plaza Monumental

“Cuando llegamos, la Monumental ya estaba ahí”


Una vez más se confirma que una decisión ajena a la comunidad no es la mejor opción para la misma; esto viene a colación por la posible demolición de la Plaza de Toros Monumental de Playas de Tijuana. Si bien no hay anuncio alguno, existen indicios que apuntan en ese sentido.

La empresa que maneja la plaza decidió suspender indefinidamente la temporada de toros 2008 debido a factores como “la mala economía” y el clima de inseguridad en la ciudad que hace que la gente ya no visite Tijuana. Esta decisión ha generado comentarios en el sentido que será el punto de partida para cerrar la plaza, desarmarla para enviarla a alguna ciudad del interior del país, y utilizar el terreno para la construcción de (otro) centro comercial.

Hay personas que festejan este hecho porque confunden la gimnasia con la magnesia; al oponerse a las corridas de toros por ser una costumbre que debería ser abolida, apoyan el cierre de la Monumental; creo que confunden las corridas de toros (un tema donde cada parte nunca va a ceder en sus posiciones), y el significado que esta construcción tiene para los habitantes de Playas de Tijuana; esta plaza se ha convertido en uno de los símbolos del área; nos otorga identidad local, regional y nacional, y deberíamos conservarla.

Sin embargo, en Tijuana tenemos la mala costumbre de no preservar monumentos como la Monumental (si no, vean como desaparecieron el casino Agua Caliente, el Toreo y el Hipódromo) ¿Qué hacer?

Como es una propiedad “privada”, la empresa puede salirse con la suya como en los casos citados. Entonces, nos queda expresar nuestra inconformidad, hacer el último intento por evitar el “monumenticidio”, pero, sobre todo, dar las gracias a la Monumental por lo que ha representado en nuestra comunidad.

Publicado en la edición 32, correspondiente a agosto de 2008 en "Playas Hoy".


domingo, 17 de junio de 2007

En el inicio

Vivo en un lugar igual como cualquier otro de México, pero que posee características particulares que lo hacen especial y digno de hablar del mismo. Me explico:

En principio, es el punto más noroccidental de México y de América Latina; si bien hay lugares de México ubicados más al norte (como Algodones, Baja California), no hay ninguno otro en el continente que tenga una mayor longitud oeste (algunas islas están más al oeste, pero no podemos llegar por tierra).

En segundo lugar, en este lugar la línea fronteriza de México con Estados Unidos se hunde en el pacífico océano, y termina (o inicia) la barda con la que la política migratoria del gobierno de Estados Unidos intenta sellar su frontera sur, pero que ha ocasionado la muerte de miles de mexicanos, hombres, mujeres y niños, que quisieron salir de un país que no les dio la oportunidad de desarrollarse de la mejor manera posible.

En tercer lugar, es un sitio que es privilegiado por la naturaleza:
  • un intenso sol se hace presente regularmente (salvo cuando la brisa marina entra a tierra o la neblina se apodera del ambiente, condición que me encanta);
  • el Océano Pacífico baña estas playas, rodea a las islas Coronado, y hace honor a su nombre (casi siempre);
  • al norte de la línea fronteriza, se ubica el estuario del tío Tijuana, el equivalente a una área natural protegida mexicana (pero que, a diferencia de sus contrapartes sureñas, es una gran extensión natura sí es efectivamente preservada);
  • la temporada de lluvias sucede a finales de otoño y durante el invierno (cuando llueve);
  • los vientos marítimos que entran a la costa y refrescan en verano (pero, es justo reconocer, que en invierno, nos hace dudar de querer seguir viviendo tan cerquita del mar). 

Finalmente, es un lugar de reunión de gente de Tijuana, de México, de Estados Unidos, y también de otros países.Lo cierto, es que aquí podrá encontrarse habitantes provenientes de diversos puntos de la geografía nacional (cada vez más del centro del país), pero también gente de otros países. Y, aparte, miles más vivimos aquí (aunque no todos tengan conciencia del lugar en el cual habitan).

Quienes viven en Tijuana, visitan en verano Playas para pasar el fin de semana y bañarse en sus frías aguas (en invierno, pocos vienen). Quienes vienen de lejos y lo conocen, quieren estar en un lugar que tiene algo particular que les atrae y les hará regresar de vez en cuando.

Si bien el área tiene una elevación apenas por encima de los 10 metros del nivel del mar y es susceptible de tsunamis y que sea cubierta por la elevación en el nivel del mar, cortesía del calentamiento global, sigue valiendo la pena vivir aqui.


Por estas razones, y muchas más, vale la pena embarcarse en este blog sobre Playas de Tijuana para dejar constancia de lo valioso que es este pedazo de México.

Así, pues, este es el inicio. Amén.